EL ROL DE LA ARMADA DE CHILE

El control de los vastos espacios marítimos

La Autoridad Marítima orienta su quehacer a la protección de la vida humana en el mar, el resguardo del medio ambiente y los recursos naturales marinos, además de verificar que las actividades que se desarrollan en el ámbito acuático cumplan con las normas de seguridad vigentes. Todo lo anterior, con el objetivo de cautelar los intereses marítimos nacionales y contribuir al desarrollo nacional.

Para dimensionar esta tarea, es necesario considerar que la zona marítima de responsabilidad, asignada a la Tercera Zona Naval, representa el 41,8 por ciento del área SAR de Chile, abarcando más de 12 millones de kilómetros cuadrados, extendiéndose, desde Puerto Edén hasta el Polo Sur. Todas las operaciones que se desarrollan en este escenario, son supervisadas por las tres Gobernaciones Marítimas que hay en la Región de Magallanes, y sus respectivas Capitanías de Puerto y Alcaldías de Mar dependientes.

Pero además, los compromisos internacionales firmados por Chile, nos hacen responsables de la salvaguarda de la vida humana en el mar hasta la mitad del Pacífico Sur, lo que se traduce en concurrir vía marítima o aérea en caso de emergencia o disponer el apoyo de naves cercanas al lugar de la llamada. Para lograr un efectivo estado de alerta, y llevar un óptimo control del tráfico marítimo en las aguas de la jurisdicción e incluso más allá de ellas, la Institución cuenta con modernos sistemas, que permiten saber en tiempo real de qué nave se trata, su origen, destino, carga, tripulación y otras informaciones de interés. Estos datos, se verifican y complementan con lo reportado por unidades aéreas y de superficie.

Ejemplo de lo anterior, es la principal labor del Patrullero Oceánico “Marinero Fuentealba”, último buque construido en los astilleros Asmar de Talcahuano, comisionado a la Tercera Zona Naval desde marzo de este año y que, con sus capacidades y autonomía, nos permitirá ejercer una vigilancia y control mucho más efectivos en el área continental y también en aguas antárticas, para lo cual ha sido especialmente equipado.

Suma además, la relevante tarea que realizan las alcaldías de mar y faros habitados en lugares alejados, donde sus dotaciones, todas voluntarias, se privan de las comodidades de la ciudad y permanecen durante meses aislados cumpliendo con esta importante tarea para la seguridad de la navegación de embarcaciones de todo índole.

Para dimensionar lo que significa esta tarea, cabe destacar que, durante el año 2014, 1460 buques cruzaron el Estrecho de Magallanes y más de doscientos lo hicieron por el Mar de Drake. En época invernal, se registró la navegación de más de 640 embarcaciones de pesca, y en verano, un promedio de 40 yates diarios transitaron por nuestras aguas.

En Cabo de Hornos

La Armada de Chile, desde sus inicios, ha estado presente en el Cabo de Hornos, al mantener sus buques y medios aéreos en los puertos cercanos para poder asistir a aquellos navegantes que corren peligro en su paso por esas gélidas aguas australes o en su ruta hacia la Antártica.

Del mismo modo, mantiene una vigilancia permanente desde el Faro del Cabo de Hornos, el que fue construido por el personal de la Armada de Chile el año 1959. En 1991 fue construido un segundo faro, el Faro Monumental del Cabo de Hornos, el que se encuentra habitado en forma permanente por personal de la Armada junto a su familia. En el año 1998 esta señalización fue habilitada como Estación Fija de Alerta Marítima, pasando a formar parte de la Red Nacional de Búsqueda y Rescate Marítimo, en coordinación con la estación Naval de Puerto Williams y la Comandancia de la Tercera Zona Naval de Punta Arenas, los dos puertos chilenos más cercanos.